Primer brote de Xylella fastidiosa detectado en la provincia de Madrid

El Ministerio de Agricultura acaba de confirmar la detección del primer brote Xylella fastidiosa en un olivar en el pueblo Villarejo de Salvanés. Una vez recibido la confirmación del laboratorio, se puso en marcha el plan de contingencia del Ministerio de Agricultura. Esta bacteria supone una amenaza mortal para las especies leñosas, aunque se la conoce bajo el nombre “la ébola del olivo”, ataca a cientos de especies, incluyendo ornamentales. Nuestra revista Flormarket Global publicó recientemente varios informes sobre este tema.

El mencionado pueblo se sitúa en una zona de mayor producción vinícola y olivarera. Ahí se cultivan 200.000 olivos del total de un millón. Además la localidad está muy próxima a la región de Castilla-La Mancha. También los productores en Andalucía están muy preocupados  por una posible extensión de esta plaga. Hasta ahora, se pensaba que el crecimiento óptimo de la bacteria se realice entre los 26 y los 28 grados, sin embargo este brote se produjo en un clima frío.

Al presidente de Asaja Córdoba (Asociación Agraria Jóvenes Agricultores), el Sr. Fernández de Mesa, le parece muy bien que se efectúan controles preventivos, pero también hace faltan otras medidas para evitar la extensión. “Debe haber indemnizaciones establecidas para posibles afectados que cubran las pérdidas, con el fin de que nadie que pueda estar afectado tenga la tentación de callarse, ya que sabemos que la propagación de la bacteria es rápida, por lo que el tiempo es fundamental”.

El Sr. Juan Luis Ávila, COAG-Andalucia  (Unión de Agricultores y Ganaderos de Andalucía), ha pedido que se reorienten las actuaciones hacia la erradicación de los vectores que transmiten Xylella fasticiosa. “La bacteria no para de extenderse. Los protocolos basados en eliminar grandes superficies de cultivo no están siendo efectivos. Creo que la lucha contra la enfermedad tiene que ir más dirigida a los vectores que a los árboles afectados. Tenemos que concretar cuáles son esos vectores y buscar estrategias que nos permitan controlar las poblaciones de estos insectos, utilizando todas las herramientas que estén a nuestra disposición… No se le pueden poner puertas al campo. La enfermedad, desgraciadamente, antes o después, va a llegar. Mientras, hay que seguir vigilando, controlando. Pero la bacteria se extiende y los protocolos de erradicación actuales no funcionan”.

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